Mostrando las entradas con la etiqueta Semblanza. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Semblanza. Mostrar todas las entradas

sábado, febrero 07, 2009

Y QUIEN TE VIERA También filtros de amor

La Salud es un negocio familiar ubicado en el mercado Jáuregui de la ciudad de Xalapa, son tres las generaciones que se han dedicado a la venta de hierbas medicinales, amuletos y otros productos esotéricos. La clientela no sólo busca remedio para las dolencias físicas, también para las del alma, como el amor.

El tráfico vehicular aún muestra su parte amable. Son las nueve de la mañana y pocos minutos. En las banquetas de la calle Altamirano, entre Revolución y Lucio, las “marchantas” sitúan sus lugares en la banqueta y de sacos de lona y morrales extraen las hortalizas que ofrecerán a los compradores que asisten al céntrico mercado Jáuregui, donde apenas comienza el trajín de todos los días. Adentro, domina un aroma: el sancocho de las carnicerías. Pero si el caminante se interna en los oscuros pasillos, los tufos de sangre fresca y fritanga se enredarán con las fragancias rancias que emanan de los comercios de hierbas medicinales, complementos naturistas y productos esotéricos.

En aquella zona del mercado, no hay necesidad de preguntar nada. Los vendedores ofrecen su mercancía a la vista: bálsamos, veladoras, pajas de incienso, imágenes religiosas, remedios. Entre el pasillo y los negocios hay cajas de madera atiborradas con preparados de distintas hierbas y raíces secas. Cada mezcla remedia o corrige un mal, se lee en letreros colocados sobre cada uno de aquellos compuestos: té para la diabetes, té para adelgazar, té del indio (bueno para la bilis), té para la circulación, té para el insomnio. Otros letreros sólo anuncian, pero no muestran: hay sahumerio para bendecir negocios, loción de las siete potencias.

Algún cliente ha marcado los dígitos 8, 1, 8, 9, 4, 4 y 6, pues timbra el teléfono fijo del local Plantas Medicinales La Salud. Una mujer entrada en años atiende la llamada y escribe en un cuaderno. Después confirma el pedido: “Aquí se lo tengo para el mediodía, no se preocupe, hasta luego”. A ella le gusta hablar con sus clientes, orientarlos, pero la distraen las grabadoras y los reporteros; quien mejor puede dar referencias es Pablo, su hijo…

Es Pablo del Moral Sandoval, un hombre de mediana edad. Se cubre del frío con una chaqueta de pana y mezclilla, cuenta las monedas que le dieron a cambio de un manojo de hierbas medicinales frescas. Es sereno y desde una esquina, administra el vaivén del negocio. Donde está, se observan veladoras, lociones, imágenes, inciensos, pero en La Salud expenden de todo y para organizarse mejor, lo tienen dividido en áreas: hierbas, productos naturistas y esoterismo.

Él pertenece a la tercera generación que se dedica al ramo. Comenzó la abuela, luego su madre y confía en que sus hijos y sobrinos también lo harán, pues se trata de un patrimonio familiar. Además, como él creció rodeado por ese ambiente, conoce cada una de las plantas, para qué sirven y cómo deben tomarse. Conjuga la experiencia y el gusto por lo que hace, un negocio que no dejaría por nada.

Pablo se dice buen católico: “Siempre con la morenita, con la Virgen de Guadalupe que nos ayuda y no hay que dejar”. Comenta que en la actualidad la Santa Muerte ha estado subiendo mucho su “raiting”, pero cuando era niño todavía no figuraba mucho, alguna estatuilla o dos. Ahora hay numerosos modelos, para protección, amor, negocios. Indica que cada color tiene su significado y la que más se vende es la blanca. A pesar de las nuevas creencias, dice, no se ha dejado de vender el Buda y otras figuras de la India y los santos, de estos últimos, siempre intenta que su clientela encuentre a todos.

La Salud…

—Tenemos todo tipo de plantas medicinales, productos naturistas, religiosos. Se va metiendo un poco de todo. Hay más demanda para combatir los problemas diabéticos, de riñón y nerviosos, eso abunda. Los curanderos nos mandan sus recetas y nosotros tratamos de surtirlas. Viene gente de Veracruz, de Córdoba y otros lugares porque aquí tratamos de tener más surtido. Y de lo espiritual, pues también se vende lo que tiene que ver con los problemas de los negocios, que a veces bajan mucho las ventas. Pero también en el amor tiene mucho que ver, en la familia.

¿Hay algo que se venda más para conseguir amor?

—Las personas buscan reafirmar sus relaciones con su pareja por medio de amuletos, de velaciones y oraciones que se tienen que hacer para tener a la persona siempre fiel y al lado. Lo que más se vende son las velaciones; se prende una veladora preparada dominante, una preparada para atraer, amarres, es lo que se tenemos y todo va combinado con una oración especial para la persona que la pida.
Tenemos perfumes afrodisíacos, con feromonas, que también tienen la misma finalidad.

¿Cuáles son los precios de las veladoras?

—Varían. Desde 25 hasta 50, según como vayan preparadas. La más cara es de ochenta pesos y se trata de un amarre. Se trata de muñecos de cera amarrados o abrazados; hay de colores, en el caso de dominar a la persona sería un rojo, el blanco es para acelerar matrimonios. Ya cada persona debe prepararlos con ciertas cositas, cada curandero tiene sus recetas y aquí se les vende todo lo que necesitan. Los muñecos vienen de Catemaco, también nos lo traen de Puebla o de la ciudad de México, hay varios curanderos que nos traen cosas buenas, bien preparadas.

También mencionó lociones…

—La que más se vende tiene feromonas, cuestan 50 y 70 pesos y también hay para atraer, dominar y armonizar matrimonios. Se la pone la persona interesada. Se venden todo el año.

¿Amuletos?

—Hay colibrís disecados, son amuletos para el amor. Se ocupan para hacer un poderoso talismán que también va combinado con otras cositas y ciertos perfumes que se le van agregando.

Veo sobres que contienen sales…

—Tenemos varias, la de “no me olvides” pero en el caso del amor no son recomendables, porque son para retirar o para “salar” a alguna persona, se preparan con perfumes especiales. Pero su efecto es más lento, por ejemplo un polvo, que los hay de todos; se usan como un talquito, para untar a la persona después del baño, mientras de unta, se dice el nombre de la persona interesada, pero es más lento, a lo mejor son más rápidas las velaciones y los perfumes.

¿Qué es lo que más se vende, para esas cuestiones?

—Veladoras, porque va más directo a la mente de la persona. El resultado depende de cómo esté hecho el trabajo, un curandero lo puede hacer más fácil. Hay personas que lo llevan a su casa y lo hacen más tardado, siempre es recomendable ir con una persona que tenga conocimiento de esto para que le sea más fácil.

Una receta para el amor…

—Lo más simple pueden ser baños con pétalos de rosa, con miel. También prender una veladora blanca y hacerle la petición de lo que uno quiere; siempre la mente es poderosa y muchas veces resulta, con fe y confianza se pueden hacer muchas cosas

sábado, enero 10, 2009

Y QUIEN TE VIERA Otro manifestante en la Lerdo

Foto: Bárbara Gallardo


Albañil de oficio, Víctor es otro de los manifestantes que a través de sus líderes, esgrime el derecho ciudadano a ser escuchado. Pero más allá de mostrar una pancarta y su inconformidad, su historia personal no se constriñe a las siglas.


En Xalapa donde la Atenas Veracruzana. Mediodía y el sol quemaba. La coordinación general del Frente Social Independiente emplazó una manifestación durante la segunda quincena del mes de noviembre de 2008. “Exigimos solución” era el grito persistente. Ajenos al debate que sus líderes y las autoridades celebraban en los salones palaciegos del gobierno del Estado, los manifestantes trataban de cubrirse el sol con las pancartas. En las escalinatas de la catedral de Xalapa, un grupo de mujeres descansaba al tiempo en que se repartían agua y tortas. La espera se pronosticaba larga. “No nos moveremos de aquí hasta que tengamos so-lu-ción” repetía al micrófono Omar Guerra, quien se identificaba como el coordinador general.


Los amagos por tomar la calle más céntrica de la ciudad era un hecho que desquiciaba a los automovilistas. Cláxones y mentadas de madre. Agentes de tránsito molestos porque aquellos inconformes les restaban tiempo para extorsionar a los automovilistas. Los transeúntes pasaban con la costumbre de quien no puede evitarlo y veían de reojo a los manifestantes y muy pocos se detenían a leer los mensajes escritos en las raquíticas pancartas (distorsionadas letras de molde sobre el solferino chillón del papel). Una postal cotidiana para el centro de la ciudad.


El gobernador de gira; el secretario de gobierno reunido con otros querellantes, los frentistas hartos, el coordinador casi afónico. Pero si un líder repite discursos, un vecino de a pie va al grano. ¿Qué buscaban aquel mediodía los habitantes de la colonia Los Cedros? ¿Audiencia? ¿Notoriedad?


Se llama Víctor* y ejerce el oficio de la albañilería. Era integrante del plantón en la plaza Lerdo. Acompañaba a sus vecinos de la colonia Los Cedros, quienes exigían mejorar las condiciones de vida de su entorno más inmediato: electricidad, agua potable y seguridad pública. Él vive en la ciudad capital de Veracruz desde hace poco más de diez años. Ha engendrado cinco hijos, aunque el último está o estaba por nacer…


Platíqueme ¿cómo está el asunto?

—El asunto de la colonia Los Cedros que es la del cual yo vengo, donde solicitamos es ampliación de luz, red de drenaje, red de agua. Posteriormente guarniciones y banquetas, que son los servicios que ha habido un convenio de más de año y medio que se le metió la petición al gobierno del Estado y hasta esta fecha no ha habido solución. Entonces siempre en campaña nos prometen, pero jamás nos han cumplido. Hemos hecho gestiones a través del día 6 de agosto del 2006. Hemos estado trabajando para esa colonia y jamás nos hacen caso. Entos lo que queremos es realmente que pues que nos atiendan, que nos den soluciones, ya no promesas, no.


¿Dónde nació, usted?

—Nací en la ciudad de Perote, Veracruz. Radico en la ciudad de Xalapa hoy, actualmente.


¿Cuándo llegó a Xalapa?

—A Xalapa llegué hace diez años. Anteriormente ya había estado, pero ya de planta, estoy hace diez años.


¿Dónde vivió?

—En la Luis Donaldo Colosio, que está por la colonia Dolores Hidalgo hacia adentro, colonia Veracruz, al fondo. De allá nos trajeron. Cómo son las cosas y de allá nos trajeron a la colonia Miguel Alemán, que está en la reserva territorial; nos trajeron a una comunidad de gente bastante con la promesa de que íbamos a llegar con agua, luz drenaje y todo. Pasó mucho tiempo y jamás nos dieron solución. Tonces posteriormente yo me trasladé a Los Cedros y ha sido lo mismo, con las mismas promesas nos han estado llevando.


Varios cambio de domicilio.

—En el 98 yo llegué a la reserva territorial, de allí sólo he cambiado una vez que me fui a Los Cedros, una vez nada más. Ya es mi terreno, ahí tiene usted su casa.


En Los Cedros, ¿hay problemas?

—Estamos viviendo con hidrantes, con alumbrado colgado de otra colonia que está enfrente. Tenemos proyectos, peticiones pero jamás nos han atendido como debe ser. Tenemos las carencias de todos los servicios. No tenemos limpia pública, red de agua.

Para tirar la basura llenamos los costales y vamos corriendo hasta el otro lado a dejarlo, a una distancia más o menos como de seiscientos metros, para no acumular basura. Anteriormente algunas personas la tiraban a un caño que tenemos, pero yo les dije a la gente que ahí no tiraran basura porque era contaminar el arroyo, que de todos modos es agua negra, pero entre más basura le echemos, pues más problema para todos nosotros. Entos pues algunos vecinos se acataron.


El agua, la energía eléctrica.

—Tenemos hidrantes que hasta la fecha nos ha salido bastante caro porque hay problema. Queremos la red de agua, la electrificación y el drenaje, que ya empezaron unas pocas construcciones.

En las casas de las colonias no tenemos energía eléctrica oficialmente. En mi casa hay, pero clandestina. En Los Cedros no tenemos, oficial, ninguno.


Y en las noches, ¿es seguro?

—No. Bastante peligro, sinceramente peligroso, sí, ya después de las diez de la noche. Incluso ya se empezaban a hacer algunas bandas de maleantes, pero aquí con los compañeros, tuvimos que venir a san José [cuartel de la SSP] a hablar con el teniente coronel para que nos mandara vigilancia. Nos mandó unos días, como todo en todos lugares… la motorizada, la caballeriza, las patrullas. Pero a la fecha ya nada más se quedaron las patrullas, una que otra vez van por allí.


¿Cuántos vecinos hay?

—Habitantes, habitantes tenemos aproximadamente, pues han de ser unos ochenta.


Transporte, ¿hay camión?

—El ruta 8. Para venir al centro agarro el Mata, pero tengo que salir hasta la Miguel Alemán de ahí para caminar a Los Cedros es un trayecto grande. Ya hay peticiones a Tránsito del Estado para que nos dieran la ampliación de servicio urbano hasta allá y la fecha tampoco nos han hecho caso en eso.


En el caso de emergencias, ¿cuánto cobra un taxi?

—Hasta eso es otro problema más grande. Cuando tenemos alguna emergencia, los taxistas parece que hasta nos conocen la necesidad que nos quieren traer por sesenta y setenta pesos al centro; normalmente son treinta y cinco, cuarenta pesos, pero ya en esos momentos quieren hasta setenta pesos y uno ya con la urgencia pues a veces tiene que pagarlos. Yo ¿qué voy a dejar a un hijo enfermo? Lo tengo que llevar al hospital, a la clínica, a donde pueda.


¿Cuántos hijos tiene?

—Yo tengo cuatro con este [señaló a un pequeño que lo acompañaba] y cinco con el que viene.