jueves, diciembre 24, 2009

Sociedades de convivencia, un tema ya tratado en Congreso

Cuando Uriel Flores Aguayo fue diputado, en la pasada legislatura, propuso que en Veracruz se implementara una ley que permitiera establecer las sociedades de convivencia, pero la propuesta no tuvo frutos. En la actualidad, según Manuel Bernal, diputado perredista, una propuesta similar ni siquiera tendría el peso necesario para ser aprobada, ya que en la entidad, el clero aún tiene influencia sobre la población y en cuanto se proponga algo por el estilo, habrá rechazo.

El que en la entidad veracruzana suceda el efecto de “es roña y se pega” con respecto a lo que recién aprobó la Asamblea de Representantes del Distrito Federal, es muy remoto que suceda el hecho de que por ley, se permita el matrimonio entre personas del mismo sexo y más lejano aún, el que tales parejas puedan acudir al recurso de la adopción. “Sería poner en riesgo a un menor,” espetó el diputado priísta Raúl Zarrabal.

Por su parte, la diputada priísta Dalia Pérez Castañeda señaló que en Veracruz aún quedan muchos vacíos legales por llenar, como es el caso de las adecuaciones al marco normativo legal para establecer los criterios penales que vayan de acuerdo con la Ley de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia. Pero comentó que en el caso de la aprobación de una ley que asegure los derechos jurídicos de las parejas formadas por homosexuales –lésbico-gay- “No hay condiciones para que una ley así pueda ser aprobada, pero en todo caso no sólo hay que legislar en esa materia, sino también para que un instrumento legal así pueda asegurar a las personas que también están unidas por lazos más fraternales que sexuales.”

Pérez Castañeda reflexionó sobre el tema y considera que una Ley de Convivencia para el estado de Veracruz tiene que analizarse desde muchas perspectivas y no sólo resguardar en marcos jurídicos la unión de personas del mismo sexo. “Está el caso de las mujeres que trabajan como nanas, o de servicio doméstico y dedican años de su vida al servicio de una o varias personas y que podrían acceder al derecho de establecer una ‘sociedad de convivencia’ porque al entregar su vida al trabajo, desecharon o excluyeron la posibilidad de hacer su propia vida.”