miércoles, mayo 23, 2007

El espejismo de “Junio Musical”

Esto sucede en Xalapa, ciudad ubicada en las faldas del quinto cerro de la Altiplanicie de México, apodada “la ciudad de las flores” y también “la Atenas veracruzana” y para terminar el dato, capital de Veracruz y sede de los poderes ejecutivo, lesgislativo y judicial y cuna de artistas y otros horrores. Y se trata de un festival que por un pelo, o unos cálculos financieros de menos, no llega con vida a este 2007.

Salvó la emisión de puro, pero de puritito milagro. El otrora apabullante, galano y enaltecido festival internacional “Junio Musical”, que en la cuestión artística era una de las cartas fuertes de la Universidad Veracruzana, comenzará en dos días con más nostalgias por el pasado que con aciertos a futuro. Si era pretexto, excusa u omisión, ya todos sabemos que para las actividades artísticas, académicas y culturales no hay de excedente ni la mitad de un comino, y lo que está destinado para los gastos anuales se va entre burocracia, gastos de representación y uno que otro experimento. Pues la doceava emisión del Festival Internacional (hágame usted favor, empecinarse en llamarle “internacional”) Junio Musical, llega a sus doce años con demasiado agotamiento por aquello de los dineros, pero con una planeación tan mala y al vapor, que cinco días atrás, en los corrillos de artistas desfilaban las apuestas: “A que se cancela”.

En los últimos tres años de este festival, cada una de sus emisiones se dedicó a un país en especial: España (2004), Francia (2005) y Brasil (2006), además de incluir en la programación general a lo más granado de las artes, la cultura y el espectáculo de Veracruz. La negociación era un trabajo previo con las respectivas embajadas de los países invitados, con posibles patrocinadores y con las cámaras locales de industria, comercio, restauranteros y hotelería. La Universidad Veracruzana tampoco iba sola, le echaban mano el Instituto Veracruzano de la Cultura, el Ayuntamiento de Xalapa y otros gestores culturales que no cobraban directamente del gobierno. Sí, en efecto, “Junio Musical” llegó a ser el pronóstico de una gran fiesta, un festival que con el tiempo, podría competir en calidad con el Festival Cervantino, que se realiza en la ciudad de Guanajuato, cada otoño. Pero como todo cuento de horror: “Y cuando desperté, el fantasma seguía allí”.

Este 2007, año en que las sillas de la Legislatura veracruzana y las alcaldías mudarán de nalgas, pues todo se quedó en veremos y los rumores empezaron a circular. Que por allí se decía que a los organizadores no les quedaría otra que pedir auxilio a las embajadas de Guatemala y El Salvador, pero cuando nos percatamos que ya teníamos “zetas” y “maras”, pues la idea de pedirles música se quedó atrás. Otras versiones dijeron que al final, en una mesa de desesperación (más que de negociación), mientras algún consejero hojeaba una revista, se encontró con un artículo donde leyó que este año coincide con el centenario del natalicio de Francisco Gabilondo Soler, Cri-Cri y les dijo: “Amigos, estamos salvados, festejemos al Grillito cantor y en chinga”. Hágase la luz y vieron los funcionarios que no sería mala idea.

Entonces los funcionarios se percataron de que faltaban pocos días para que terminara el mes de mayo y que coincidía con la casi despedida del actual director titular de la Orquesta Sinfónica de Xalapa, Carlos Miguel Prieto; con la del obispo Sergio Obeso, y que pese a todo de festejar a Cri-Cri, no les iba a dar tiempo ni de organizar un concurso para ver quién imitaba mejor al “Negrito sandía”. Y los funcionarios se preguntaron: ¿y si lo que ya está programado, lo reunimos bajo un solo apodo: Junio Musical? Y vieron que sólo así podrían sacar al buey de la barranca.

¿A poco me van a decir que se olvidaron de que tenían que hacer la emisión 12 del festival y que una negociación se hace con tiempo? Imagínese que de buenas a primeras, Televisa expresa: “De verdad, hoy es ocho de mayo, pasado mañana se festeja a sus madres”. ¿A poco en la Universidad Veracruzana, en el área donde se administra la cuestión artística y cultural, no saben que a finales de cada noviembre se entregan unos documentos llamados POA (Programa Operativo Anual)?

Total: si Junio es Musical, pues Mambrú se fue a la guerra.