sábado, enero 10, 2009

Y QUIEN TE VIERA Otro manifestante en la Lerdo

Foto: Bárbara Gallardo


Albañil de oficio, Víctor es otro de los manifestantes que a través de sus líderes, esgrime el derecho ciudadano a ser escuchado. Pero más allá de mostrar una pancarta y su inconformidad, su historia personal no se constriñe a las siglas.


En Xalapa donde la Atenas Veracruzana. Mediodía y el sol quemaba. La coordinación general del Frente Social Independiente emplazó una manifestación durante la segunda quincena del mes de noviembre de 2008. “Exigimos solución” era el grito persistente. Ajenos al debate que sus líderes y las autoridades celebraban en los salones palaciegos del gobierno del Estado, los manifestantes trataban de cubrirse el sol con las pancartas. En las escalinatas de la catedral de Xalapa, un grupo de mujeres descansaba al tiempo en que se repartían agua y tortas. La espera se pronosticaba larga. “No nos moveremos de aquí hasta que tengamos so-lu-ción” repetía al micrófono Omar Guerra, quien se identificaba como el coordinador general.


Los amagos por tomar la calle más céntrica de la ciudad era un hecho que desquiciaba a los automovilistas. Cláxones y mentadas de madre. Agentes de tránsito molestos porque aquellos inconformes les restaban tiempo para extorsionar a los automovilistas. Los transeúntes pasaban con la costumbre de quien no puede evitarlo y veían de reojo a los manifestantes y muy pocos se detenían a leer los mensajes escritos en las raquíticas pancartas (distorsionadas letras de molde sobre el solferino chillón del papel). Una postal cotidiana para el centro de la ciudad.


El gobernador de gira; el secretario de gobierno reunido con otros querellantes, los frentistas hartos, el coordinador casi afónico. Pero si un líder repite discursos, un vecino de a pie va al grano. ¿Qué buscaban aquel mediodía los habitantes de la colonia Los Cedros? ¿Audiencia? ¿Notoriedad?


Se llama Víctor* y ejerce el oficio de la albañilería. Era integrante del plantón en la plaza Lerdo. Acompañaba a sus vecinos de la colonia Los Cedros, quienes exigían mejorar las condiciones de vida de su entorno más inmediato: electricidad, agua potable y seguridad pública. Él vive en la ciudad capital de Veracruz desde hace poco más de diez años. Ha engendrado cinco hijos, aunque el último está o estaba por nacer…


Platíqueme ¿cómo está el asunto?

—El asunto de la colonia Los Cedros que es la del cual yo vengo, donde solicitamos es ampliación de luz, red de drenaje, red de agua. Posteriormente guarniciones y banquetas, que son los servicios que ha habido un convenio de más de año y medio que se le metió la petición al gobierno del Estado y hasta esta fecha no ha habido solución. Entonces siempre en campaña nos prometen, pero jamás nos han cumplido. Hemos hecho gestiones a través del día 6 de agosto del 2006. Hemos estado trabajando para esa colonia y jamás nos hacen caso. Entos lo que queremos es realmente que pues que nos atiendan, que nos den soluciones, ya no promesas, no.


¿Dónde nació, usted?

—Nací en la ciudad de Perote, Veracruz. Radico en la ciudad de Xalapa hoy, actualmente.


¿Cuándo llegó a Xalapa?

—A Xalapa llegué hace diez años. Anteriormente ya había estado, pero ya de planta, estoy hace diez años.


¿Dónde vivió?

—En la Luis Donaldo Colosio, que está por la colonia Dolores Hidalgo hacia adentro, colonia Veracruz, al fondo. De allá nos trajeron. Cómo son las cosas y de allá nos trajeron a la colonia Miguel Alemán, que está en la reserva territorial; nos trajeron a una comunidad de gente bastante con la promesa de que íbamos a llegar con agua, luz drenaje y todo. Pasó mucho tiempo y jamás nos dieron solución. Tonces posteriormente yo me trasladé a Los Cedros y ha sido lo mismo, con las mismas promesas nos han estado llevando.


Varios cambio de domicilio.

—En el 98 yo llegué a la reserva territorial, de allí sólo he cambiado una vez que me fui a Los Cedros, una vez nada más. Ya es mi terreno, ahí tiene usted su casa.


En Los Cedros, ¿hay problemas?

—Estamos viviendo con hidrantes, con alumbrado colgado de otra colonia que está enfrente. Tenemos proyectos, peticiones pero jamás nos han atendido como debe ser. Tenemos las carencias de todos los servicios. No tenemos limpia pública, red de agua.

Para tirar la basura llenamos los costales y vamos corriendo hasta el otro lado a dejarlo, a una distancia más o menos como de seiscientos metros, para no acumular basura. Anteriormente algunas personas la tiraban a un caño que tenemos, pero yo les dije a la gente que ahí no tiraran basura porque era contaminar el arroyo, que de todos modos es agua negra, pero entre más basura le echemos, pues más problema para todos nosotros. Entos pues algunos vecinos se acataron.


El agua, la energía eléctrica.

—Tenemos hidrantes que hasta la fecha nos ha salido bastante caro porque hay problema. Queremos la red de agua, la electrificación y el drenaje, que ya empezaron unas pocas construcciones.

En las casas de las colonias no tenemos energía eléctrica oficialmente. En mi casa hay, pero clandestina. En Los Cedros no tenemos, oficial, ninguno.


Y en las noches, ¿es seguro?

—No. Bastante peligro, sinceramente peligroso, sí, ya después de las diez de la noche. Incluso ya se empezaban a hacer algunas bandas de maleantes, pero aquí con los compañeros, tuvimos que venir a san José [cuartel de la SSP] a hablar con el teniente coronel para que nos mandara vigilancia. Nos mandó unos días, como todo en todos lugares… la motorizada, la caballeriza, las patrullas. Pero a la fecha ya nada más se quedaron las patrullas, una que otra vez van por allí.


¿Cuántos vecinos hay?

—Habitantes, habitantes tenemos aproximadamente, pues han de ser unos ochenta.


Transporte, ¿hay camión?

—El ruta 8. Para venir al centro agarro el Mata, pero tengo que salir hasta la Miguel Alemán de ahí para caminar a Los Cedros es un trayecto grande. Ya hay peticiones a Tránsito del Estado para que nos dieran la ampliación de servicio urbano hasta allá y la fecha tampoco nos han hecho caso en eso.


En el caso de emergencias, ¿cuánto cobra un taxi?

—Hasta eso es otro problema más grande. Cuando tenemos alguna emergencia, los taxistas parece que hasta nos conocen la necesidad que nos quieren traer por sesenta y setenta pesos al centro; normalmente son treinta y cinco, cuarenta pesos, pero ya en esos momentos quieren hasta setenta pesos y uno ya con la urgencia pues a veces tiene que pagarlos. Yo ¿qué voy a dejar a un hijo enfermo? Lo tengo que llevar al hospital, a la clínica, a donde pueda.


¿Cuántos hijos tiene?

—Yo tengo cuatro con este [señaló a un pequeño que lo acompañaba] y cinco con el que viene.